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Hermano Árbol...

25/04/2009

Desde que el hombre es hombre -incluso antes- la relación con los árboles ha sido estrecha, no en vano antes de ser hombres vivíamos en los arboles o a su abrigo. Ellos han supuesto un refugio, una fuente de alimento, y en la actualidad suponen mucho mas que eso. Ahora son el sustento alimenticio de millones de personas a lo largo de todo el mundo, además son los encargados de mantener cierta calidad ambiental en la aglomeradas ciudades, y los pulmones de continentes enteros en los escasos núcleos verdes que aún mantenemos. A nivel global son sin duda el pulmón verde, que renueva el aire y producen el oxígeno que nos permite respirar. Tanto las grandes selvas tropicales como el anillo de coníferas que circunvala el globo en el límite del circulo polar ártico son cruciales e intervienen activamente en la regulación del clima mundial. Cualquier persona normal con cierto interés en la naturaleza comprende esta circunstancia y se hace partícipe de ella.

Hace unos días leía en La Crónica Verde de Cesar-Javier Palacios una entrada a cerca del arte del bonsai. Sus comentarios me han hecho reflexionar sobre el tema y lo que podeis leer a continuación es mi opinión al respecto.

Un naturalista es aquella persona que observa y aprende de la naturaleza, pero la naturaleza no son seres individuales, la naturaleza es una relación entre todos los tejidos vivos que componen los ecosistemas. Así los árboles -y los vegetales en general- son un tejido vivo que comunica el agua del suelo con el agua en forma de vapor de la atmósfera. Evidentemente son seres vivos que interactuan con el entoro, pero la finalidad de esta interacción es bastante difusa y su complejidad es difícilmente entendible para nosotros, que al fin y al cabo somos parte de estas interacciones. Lo que si está claro es que el mundo natural es algo muy cambiante, y este dinamismo es lo que moldea lo que nosotros conocemos hoy como naturaleza. Así que se puede afirmar con cierta rotundidad que el mundo es como lo conocemos gracias a estos tejidos vivos.

El autor compara a un bonsai con la mutilación que supone la reducción por deformación en los pies de mujeres que tradicionalmente se practicaba en China y Japón. La realidad es una comparación mas que errónea, y carente de fundamento. Esta práctica se basa en la deformación por constricción de los hueso del pie. Un árbol en una bandeja no constriñe ni mutila al árbol, no impide, entorpece o aletarga ninguna de las funciones vitales. Evidentemente un árbol en maceta tiene una serie de limitaciones ambientales que hay que suplir con la experiencia y saber del bonsaicultor. Pero solo con volver a plantar este árbol en el suelo volverá a desarrollarse de forma normal a como lo haría si nunca hubiera estado en una maceta. Si eliminas las vendas que constriñen el pie de la desafortunada mujer china o japonesa jamás volverá a recuperar la forma normal sin intervención quirúrgica en el mejor de los casos. Y aún así nunca podrá andar correctamente.

Es evidente que si existe una limitación en el espacio de crecimiento de las raíces, pero objetivamente no es un problema, pues a un árbol en maceta tiene el agua y los nutrientes asegurados y al alcance de sus raíces. Un árbol en el suelo compite por los nutrientes y el agua con los que le rodean, por ello debe extender sus raíces sobre una gran superficie para conseguir acceder a las mejores zonas para encontrar nutrientes y agua. Enormes sistemas radicales implican una copa acorde para mantener el mágico proceso de la ascensión del agua del suelo a la raíces, y como en un circulo vicioso una contundente copa llena de hojas, implica un sistema radical acorde para mantener el ritmo de evapotranspiración. Por lo tanto si un árbol creciendo en un recipiente tiene agua y nutrientes sin competencia, no necesita extender sus raíces, y en consecuencia desarrolla un sistema mas compacto, dando lugar a un follaje de menor tamaño y acorde con el sistema de raíces. Tiendo a pensar que la reducción en el volumen de hojas y la estructura de las ramas que se produce en un bonsai, es una mera adaptación a una condiciones de cultivo donde los nutrientes y el agua están en exclusiva a su disposición. Aunque esta situación de cultivo no está exenta de riesgos, pues el árbol crece en condiciones de suelo limitado, incomunicado de sistema-suelo, aislado del agua que retiene el suelo, en un recipiente generalmente estrecho y mucho más expuesto al aire y alo sol, en definitiva con más probabilidades de perder humedad y de provocar una situación de estrés hídrico. Debido a esta circunstancia es fundamental adecuar las técnicas de cultivo, y aquí es donde entran en juego los sustratos. El conocimiento de los mismo y su correcto manejo siempre marcan la diferencia, pues dependiendo del tipo de tiesto y laa rutinas de riego y abonado habrá que usar uno u otro sustrato.

Comparar podas con mutilaciones de nuevo es una comparación antropocéntrica y que demuestra poco conocimiento de la biología y fisiología de un vegetal. La autopoda, término con el que se conoce el desprendimiento de ramas de forma natural que casi todas las especies de árboles realizan para mejorar el rendimiento en la captura de la luz, que no deja de ser el motor que activa la comunicación del agua del suelo con el agua del aire. Es decir, la poda es una forma de mejorar el rendimiento en la realización de la fotosíntesis, consiguiendo aumentar la superficie irradiada por la luz, eliminado tejido leñoso que consume recursos y fotoasimilados en las partes bajas o poco iluminadas del árbol -o cualquier planta-. Siendo pragmáticos, la realidad es que la vida de un árbol depende de su eficiencia a la hora de capturar la luz y extraer los nutrientes del suelo.

Otra cosa es que haya 'artistas' del bonsai tenga un concepto estético poco eficiente para el árbol, que debe compensarse con técnicas de cultivo. Pero la realidad es que el concepto estético del bonsai, implica eficiencia. Es decir, un árbol bonito es eficiente, pues nuestro concepto de árbol bonito, implica un espécimen sano y bien distribuido. Ramas bien distribuidas, un tronco sano, raíces contundentes y bien extendidas por el suelo, son signos de buena salud y belleza. Pero como en todos los aspectos de la vida existen conceptos innovadores que a veces no se comparten por la mayoría, pero que si a lo largo del tiempo no son eficientes desaparecerán, pues es evidente que si una forma de cultivo implica mucho esfuerzo para mantener vivo el espécimen, el árbol terminará por resentirse o el bonsaista terminará por sacrificar la estética en pos de la facilidad en el mantenimiento.

Creo que un naturalista debe comprender que un árbol no es importante, pero la relaciones que construyen un bosque sí. La muerte de un enorme ejemplar, por ejemplo en un bosque de robles, no sólo no es una tragedia, sino que es un momento de renacimiento. Pues esta muerte da vida a nuevos individuos que permanecen a las espera de que uno de los gigantes ceda el paso a docenas de nuevos individuos que renovarán la vida del bosque en su conjunto. Y aún así muchos de estos nuevos árboles no llegaran a viejos, pues la competencia es dura. La escala temporal a la que se suceden estos hechos nos impide ser objetivos a la hora de juzgar que implica un tornado, o una tormenta brutal en la vida de un bosque.
Cuando vemos un viejo árbol atacado por hongos en su tronco, solemos pensar en el desastre, y de forma egoísta pensamos que perderemos un individuo que estéticamente nos gusta. Pero la realidad es que el ataque del hongo sólo está liberando los nutrientes que el viejo alcornoque acumuló a lo largo de su vida, dejándolos de nuevo a disposición de las raíces, proporcionando nutrientes nuevamente y alargando la vida de este durante décadas.

Si miro mi estantería de libros puedo ver una docena de libros que hablan sobre árboles, y que están hechos a partir de la 'carne de árbol', y eso si es una mutilación. Todos los días son sacrificados millones de árboles sanos y en crecimiento para satisfacer nuestra demanda de papel, leña, etc... Millones de litros de agua son contaminados, y sacados del ciclo de evaporación que alimenta los bosques del mundo, para fabricar objetos de uso cotidiano y en su mayoría triviales... En definitiva un sacrificio a veces necesario y otras no tanto.

Para mi, el arte del bonsai, es una comunión entre el hombre y el hermano árbol, una relación donde el uno aprende a respetar al otro, y el otro se asegura una vida más relajada. Siempre debemos tener presente que el crecimiento, es el resultado de la lucha social en las comunidades vegetales, y los árboles que crecen altos, lo único que hacen es buscar una mejor posición para recibir la luz.

A veces nuestra perspectiva humana no nos deja ser objetivos...

A veces un árbol no nos deja ver el bosque...

 



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____________________________________________________________________________________ Xema Romero
Anotado el Sábado 04 de abril del 2009 a las 12:51:27
Leído 1217 veces y guardado en la categoría 'Mundo Vegetal'
Comentarios (8)
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Comentarios:

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  1. muchas veces me he planteado este tema, y otras tantas he ido pendulando entre las dos posiciones. por supuesto sin una base firme de conocimientos como la tuya, pero al final no tengo en casa un bonsai porque me sugiere sufrimiento.

    Enviado por drimo el 25-04-2009 a las 13:42:05

  2. Sinceramente, un árbol que sufre, no retoña, ni florece ni da frutos...
    No creo que el sufrimiento se lo inflija la circunstancia de estar en un tiesto, más bien es el cuidador inexperto.
    El arte del bonsai es milenario, y fundamentado en un profundo respeto y admiración por la naturaleza. Otra cosa bien distinta es que los europeos no entendamos o hayamos corrompido esto.
    Sufren las flores cortadas en un cubo con agua en la floristeria??

    Enviado por Xema el 25-04-2009 a las 14:45:23

  3. Podriamos perder el tiempo en debatir el sufrimiento de un bonsai, o entender que un arbol es un ente capaz de adaptarse a cualquier situación si tiene tiempo, antes de que esta situación perturbadora acabe con su vida.

    Un arbol en un contenedor pequeño adapta su vida a esas circuntancias, sistema radicular pequeño, copa pequeña, no crecerá demasiado, solo crecerá lo justo, optimizará su existencia y sus recursos, al igual que un arbol apoyado en una pared usará esta como una muleta sin invertir demasiados recursos en su estructura, pobre de él si algún día la pared cae o la quitan, será su perdición, al igual que un arbol expuesto al viento constante que reforzará su estructura para hacerle frente al viento y no perderá recursos en hacer ir ramas a contra viento, iran todas a favor. Ejemplos hay miles, pero en ninguno de ellos habrá sufrimiento por más "puteado" que veamos al arbol . Lo que habrá será un arbol invirtiendo sus recursos (sacados de su proceso fotosintético) en contrarrestar unas perturbaciones u otras y además siempre serán los recursos justos y necesarios, los arboles no derrochan invierten sus recursos de manera óptima y por eso tampoco sufren, porque no es necesario, dada una perturbación o mueren o responden lo de sufrir no entra en sus planes.

    La reflexión Xema, fantástica, yo no lo hubiera reflejado mejor, a veces un arbol no nos deja ver el bosque...

    Un saludo.

    Enviado por Carlos Ziok el 25-04-2009 a las 17:21:09

  4. no creo que debatir sea perder el tiempo... y tampoco hablaba del sufrimiento del bonsai, hablaba de lo que me trasmite, que obviamente es personal. Algunas personas disfrutan y se sienten bien poniendo en su sala una fotografía gigante de una puesta de sol en el mar, con su faro y su barquito, y para otras esto es una chorrada. No estoy asimilando bonsai/fotografía, digo que cada uno siente según sus experiencias, a mi el bonsai me sugiere sufrimiento.

    Enviado por drimo el 25-04-2009 a las 18:43:07

  5. Los bonsais se dan en la naturaleza como una exposición más de la belleza de esta, es cierto que los que mantenemos estos pequeños no siempre somos todo lo cuidadosos que deberíamos de ser con ellos y es cierto que los obligamos a permanecer en un recipiente a todas luces insuficiente.
    En mi caso en particular he perdido más bonsais de los que he conseguido mantener, la mayoría de los que he perdido ha sido por falta de conocimiento, pero pienso que la gente que tiene un conocimiento superior al mio y si sabe lo que tiene entre manos estos pequeño no sufren en absoluto.

    Gran artículo Xema.

    Un saludo.

    Enviado por Reca el 26-04-2009 a las 14:30:50

  6. Muchas gracias por comentar mi reflexión.

    Yo tambien he perdido muchos bonsais, pero no solo bonsais, si no cryptocorynes, geraneos o cactus. La realidad es que aprender de horticultura en general, tiene un coste elevado para el reino vegetal.

    Como veo que es un tema que despierta interés, y se me quedaron cosas en el tintero, creo que aprovecharé para redactar una segunda entrega de Hermano Árbol.

    Enviado por Xema el 27-04-2009 a las 01:17:23

  7. Me mola tú blog, buen contenido

    Enviado por Mario el 27-04-2009 a las 23:03:10

  8. Pues muchas gracias, se hace lo que se puede.

    Saludos.

    Enviado por Xema el 28-04-2009 a las 17:08:19


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